Sanguches de vacío
Calentá lo que quedó, pan fresco, mayonesa o chimichurri. Es el destino más honesto de la sobra. No hace falta presentación: hace falta hambre. Si sobró poco, igual alcanza para el que apaga la luz.
Sobró carne. No es un fracaso: es un problema de Estado.
Si sabés cuántos kilos quedaron, el protocolo se pone serio.
El destino de las sobras todavía es una hipótesis.
La próxima vez, usá la calculadora para no subestimar el apetito de los invitados. El freezer ya tiene suficiente historia.